Si estás con Ozempic o con otra semaglutida, seguro que te has visto en esta situación: llega una cena de cumpleaños, un brindis en el trabajo o una salida con amigos, y alguien pide vino. Ozempic y alcohol es una combinación que muchas personas se preguntan, y tiene sentido hacerlo. Lo primero que conviene saber es que el alcohol no es un detalle menor. Aporta calorías, puede aumentar el apetito y, en algunas personas, interactúa con el medicamento.
Un buen punto de partida es la ficha técnica de la semaglutida, que la EMA publica en la página oficial de Ozempic. Ahí aparecen como efectos frecuentes las náuseas, los vómitos y la diarrea. Que estén en la lista no significa que te vayan a pasar a ti. Pero el alcohol puede sumarse a esos síntomas, así que vale la pena tenerlo presente desde el principio.