El sistema GLP-1, objetivo de medicamentos como la semaglutida, también se encuentra en el tejido tiroideo, específicamente en las células C. Esto ha generado interés científico sobre posibles efectos directos de estos fármacos en la tiroides.
Los estudios en roedores mostraron proliferación celular tiroidea con agonistas GLP-1, lo que llevó a la FDA a incluir advertencias en el etiquetado desde 2020. Estos hallazgos no prueban que la semaglutida cause problemas tiroideos en humanos, pero justifican vigilancia, especialmente en quienes ya tienen factores de riesgo.
La decisión de tratar con semaglutida debe basarse en una evaluación completa del perfil de riesgo individual, no solo en la presencia de nódulos. OzemPro puede ayudarte a entender mejor este proceso.