¿Qué es la resistencia a la insulina y por qué cambia todo en el tratamiento?
La resistencia a la insulina ocurre cuando las células del cuerpo, especialmente las musculares, hepáticas y adiposas, dejan de responder adecuadamente a esta hormona. El páncreas compensa produciendo más insulina, pero con el tiempo este mecanismo puede fallar y los niveles de glucosa en sangre comienzan a elevarse de forma persistente.
La conexión entre resistencia a la insulina y pérdida de peso es directa y compleja. Cuando los niveles de insulina permanecen crónicamente elevados, el cuerpo prioriza el almacenamiento de energía en lugar de su utilización. Esto significa que la grasa se acumula con mayor facilidad, especialmente en la zona abdominal, y se vuelve considerablemente más difícil perder peso comparado con personas que no tienen esta condición metabólica.
Esta situación crea un ciclo que se retroalimenta. La grasa acumulada, especialmente la visceral, libera sustancias proinflamatorias que empeoran la resistencia a la insulina. A su vez, la insulina elevada dificulta que el cuerpo queme grasa de manera eficiente. Por eso, cuando la señal de insulina está alterada a nivel celular, el ejercicio por sí solo tiene un impacto limitado en la pérdida de peso.