Existe una razón por la cual médicos y nutricionistas casi siempre recomiendan ejercicio junto con el tratamiento de GLP-1: los dos trabajan en caminos diferentes pero complementarios. El péptido reduce el apetito y mejora la sensibilidad a la insulina. El ejercicio aeróbico quema calorías directamente, mejora la capacidad cardiovascular y ayuda a preservar la masa muscular durante la pérdida de peso.
Muchas personas empiezan el protocolo pensando que no necesitan ejercicio, que el medicamento hace el trabajo solo. No es así. El GLP-1 facilita la pérdida de peso, pero el ejercicio determina en gran medida la calidad de esa pérdida.